Por Jordan Vargas
El arbitraje también se vive con pasión y vocación desde temprana edad. Ese es el caso de Andrés Vargas, un joven originario de San Carlos, quien ha encontrado en el silbato su gran sueño y hoy da pasos firmes dentro del fútbol costarricense.
Un sueño que nació desde niño
Desde muy pequeño, Andrés mostró interés por el arbitraje, atraído por el reglamento y la toma de decisiones dentro del campo de juego. Ese sueño comenzó a tomar forma en 2022, cuando inició de manera formal su proceso de preparación, recibiendo capacitaciones fundamentales para su desarrollo.

Con apenas 13 años, ingresó al curso arbitral impartido por Martín Céspedes, realizado en el complejo deportivo Maracaná, sede de la Asociación de Árbitros de San Carlos. Este fue el punto de partida de un camino que apenas comenzaba.
Primeras experiencias en cancha
Tras completar su formación inicial, Andrés empezó a dirigir encuentros en el torneo carioca, Toritos y en la LINAFA, región 11, competiciones que le permitieron sumar experiencia, afinar criterios y ganar confianza en cada presentación.
Su crecimiento fue constante y no pasó desapercibido dentro del ámbito arbitral.
La oportunidad que marcó un antes y un después
A los 16 años, durante un partido de pretemporada del equipo San Carlos, Andrés fue observado mientras se desempeñaba como árbitro asistente. Esa actuación llamó la atención de Edwin Medaglia, quien lo contactó para invitarlo a realizar las pruebas físicas en el Proyecto Gol.
Andrés superó las evaluaciones sin mayores inconvenientes, lo que le permitió dar un paso clave en su carrera.
Debut oficial y nuevos retos
Tras aprobar las pruebas, debutó como árbitro asistente en el partido entre San Carlos y Puntarenas, correspondiente a la categoría UNAFUT U17. Además, participó en el encuentro entre Unión Orotina y Golfito, por la Segunda B de LINAFA, sumando minutos y experiencia en escenarios de mayor exigencia.

Una historia que apenas comienza
La historia de Andrés Vargas es una muestra clara de que la pasión, el esfuerzo y la disciplina pueden abrir puertas desde muy joven. Su camino en el arbitraje nacional apenas inicia, pero su compromiso y determinación ya lo proyectan como una figura a seguir en los próximos años a pasión del arbitraje desde niño.
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