De las aulas al Mundial: la historia de Gabriela Jiménez, la asistente arbitral que sueña en grande

Por Jordan Vargas

A los 14 años, cuando apenas cursaba el colegio, Gabriela Jiménez encontró en el arbitraje una puerta inesperada para seguir vinculada al fútbol, el deporte que siempre le robó el corazón. En un momento en que su familia no veía con buenos ojos que jugara, una recomendación de una profesora cambió el rumbo de su historia.

Lo que parecía una alternativa momentánea se transformó en el inicio de una carrera que hoy roza las dos décadas, marcada por disciplina, sacrificio y metas internacionales.

Apenas un mes después de concluir el curso de arbitraje, dirigió su primer partido. Era estudiante de noveno año y combinaba exámenes, tareas y entrenamientos junto a árbitros de élite del país. El ritmo era exigente, pero nunca fue una carga.

“Era cansado, pero lo disfrutaba muchísimo”, recuerda.

Con el paso del tiempo, su crecimiento fue constante. Participó en finales de distintas categorías y logró consolidarse como asistente arbitral en el fútbol femenino de primera división. El gran salto llegó en 2023, cuando obtuvo el gafete FIFA, distinción que la acreditó como árbitra internacional y le abrió las puertas a los torneos más exigentes del área.

Desde entonces, ha sido protagonista en campeonatos organizados por la CONCACAF, incluidos torneos Sub-17 y Sub-20, partidos amistosos internacionales y eventos regionales como los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Pero el momento que marcó su carrera llegó en 2024, cuando fue seleccionada para formar parte del Mundial Femenino Sub-17 disputado en República Dominicana.

Caminar por el túnel rumbo al terreno de juego fue un instante que la conectó con cada entrenamiento bajo el sol, con cada madrugada de sacrificio y con cada vez que pensó en rendirse. Ahí entendió que todo había valido la pena.

“Un Mundial es una experiencia que todo deportista sueña vivir. Ese momento me recordó por qué elegí este camino y todo lo que aún puedo lograr”, expresa.

Hoy, con casi 17 años de trayectoria, Gabriela no se detiene. Su mirada está puesta en seguir creciendo en el ámbito internacional, sumar torneos de alto nivel y alcanzar uno de sus grandes sueños: participar en una Copa Mundial mayor. En su horizonte aparece con claridad el 2031, una meta que la impulsa cada día.

Para ella, el éxito no tiene género. Está convencida de que la preparación, el compromiso y la constancia son los verdaderos factores que marcan la diferencia en el arbitraje.

A quienes sueñan con seguir sus pasos, les deja un mensaje directo:
“Con trabajo, disciplina y confianza, los sueños se pueden cumplir. Si ese sueño está en tu corazón, es porque tienes la capacidad de hacerlo realidad”.

La historia de Gabriela Jiménez es la prueba de que los grandes sueños pueden comenzar en un aula de colegio y, con determinación, llegar hasta el escenario más grande del fútbol mundial.

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